martes, 17 de julio de 2012

Otra historia más.

Indiferencia, esa "debería" ser la palabra.
Hemos pasado tantas cosas, que es tan difícil olvidarse de esto de un día para otro.
Te quiero tantísimo aún, demasiado ¿Lo sabes no? Siempre fuiste lo mejor de mí. Pero no soporto todo esto, no sé lo que sientes ahora mismo, no sé quién eres.
Yo te he conocido desde siempre, siempre he estado ahí, al menos lo he intentado, no había un puñetero día en el que no pensara en ti, siempre me gustó verte feliz.
Ahora me siento, tan vacía, que deben de haber pasado más de 7 u 8 meses y no consigo recuperarme de nada. Los pocos que lo saben, que me preguntan, a todos respondo con lo mismo un "Me es indiferente". Pero en realidad no, yo sé que no. Nunca se me dio bien contar lo que siento, lo odio, es una gilipollez dado que en toda tu existencia te das cuenta de que la única persona de confianza eres tú mismo.
Me conoces, o lo hacías, antes era todo tan diferente... ¿Por qué? ¿Madurar? ¿Eso significa dejar media vida de lado por alguien que no lo merece en absoluto, que no es de fiar? No, eso no.

Sé que pensarás que me equivoco, que esto es una gilipollez, pero yo lo veo así, y algún día te darás cuenta de que nada es para siempre.
Yo no soy madura, soy una puta loca enferma a la que le encanta pasar las noches pensando en todo lo que pasa alrededor, pero en su mundo. Es mi vida.
Siempre fuimos una. Yo sé que tengo que seguir adelante sin ti, tengo que hacerlo, no puedo quedarme estancada en algo que sé que a ti ya ni te importa, ni te da de comer. Me resulta difícil hacerlo, porque ha sido tanto tiempo, TANTO... que aún tengo la remota posibilidad de que vuelvas, por mínima que sea, pero el daño ya está hecho. He asumido que no volverás, y si lo haces, jamás será lo mismo, soy fuerte, ya jamás podrán decirme que me hago la dura, que jamás me han tocado, pues ya sabes que no es así, y quizás jamás entienda porque, la gente que más te quiere te hace más daño. Ya no somos nada. He pasado tantas noches llorando... creía que jamás llegaría este día, pero era de esperar. Putas personas. ¿Cuánto daño hacen, eh? Algunas te hacen conocerlas, te haces especial para ellas, ellas para ti, pero llega un día en que termina. ¿Jodes o te joden? Hazlo tú.



En este momento me siento extraña, ya no lloro. Y eso me hace sentir mal porque significa que te estoy olvidando, que pienso menos en ti. Eso debe ser bueno, pero yo no lo quiero, porque realmente soy tan estúpida que si se diera la mínima posibilidad de que volvieses, yo estaría ahí. Contigo. Siempre.
Aunque no fuera lo mismo, aunque una parte de mí te odiase, otra parte sabe que lo volvería hacer otra vez, las putadas, los llantos, las risas, TODO.
Ahora me vuelvo a mirar las estrellas y a esperar que amanezca dónde siempre. Porque es algo que sé que es algo que tengo y que tendré siempre, YO.

¿Cuántas veces he visto ya el mismo amanecer?
Innumerables veces.
Lo peor de todo es que sigue siendo el mismo amanecer, igual que todo, esa brisa, ese aire limpio y yo. Al igual que antes, yo sigo aquí viéndolo en silencio.Todos los putos días.

Mi problema no es no dormir, si no que no desaparezca nunca aquello que me embarga la mente desde que anochece hasta que amanece.











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